Cuando las personas interactúan en persona, señales sutiles como las expresiones faciales, el lenguaje corporal y el tono de voz desempeñan un papel crucial en la comunicación de la intención y el significado, mientras que las comunicaciones escritas carecen de estas señales no verbales y pueden dar lugar a interpretaciones erróneas o suposiciones. La llegada de los emojis se convirtió en una herramienta popular para proporcionar contexto a los mensajes escritos y funcionan en muchos entornos. Pero, ¿cómo se perciben en las comunicaciones en el lugar de trabajo? No tan bien. En un estudio que aparece en Collabra: Psychology, investigadores de la Universidad de Ottawa han examinado cómo los emojis impactan las percepciones de competencia e idoneidad de quienes los utilizan en entornos profesionales.